Francia se encuentra sumida en la preocupación y el luto, luego de que un niño de apenas tres años se convirtiera en la tercera víctima infantil de la intensa ola de calor que azota el país. El trágico suceso ocurrió en la región de París, donde el menor fue encontrado inconsciente dentro del vehículo de sus padres.
El lamentable incidente tuvo lugar en la tarde del miércoles 24 de junio, en la localidad de Saint-Gratien, al noroeste de la capital francesa. Las autoridades confirmaron el deceso el jueves 25, mientras gran parte de Francia, incluida la región parisina, se encontraba bajo alerta roja por temperaturas extremas.
Según las primeras investigaciones, el niño habría escapado a la supervisión de sus padres durante al menos 45 minutos. En un descuido, el pequeño se encerró en el coche familiar, donde quedó atrapado sin posibilidad de salir, con resultados fatales a pesar de los intentos de reanimación por parte de los servicios de emergencia.
Este evento ocurre en medio de la ola de calor más severa que Francia haya registrado, superando récords históricos. El miércoles se alcanzó un indicador térmico nacional promedio de 30°C, marcando la jornada más calurosa jamás documentada en la nación.
La situación ha provocado una serie de tragedias en todo el país. Anteriormente, dos hermanos de dos y cuatro años también fueron encontrados sin vida dentro del auto de su familia en Carpentras, al sureste de Francia, en circunstancias similares a principios de semana.
Las altas temperaturas no solo han cobrado la vida de menores atrapados en vehículos, sino que también han provocado más de 40 ahogamientos en Francia y el fallecimiento de varias personas sin hogar. En la vecina España, se han atribuido al menos 212 muertes a esta ola de calor.
Ante este panorama desolador, autoridades como el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, han reportado un “aumento de la mortalidad” en la capital debido a la canícula. La situación subraya la urgencia de extremar precauciones y concienciar sobre los peligros que las temperaturas extremas representan, especialmente para los más vulnerables.





