La selección ecuatoriana, conocida como la Tricolor, logró una histórica victoria de 2-1 sobre la poderosa Alemania, cuatro veces campeona mundial, asegurando así su pase a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Este triunfo la posiciona como un potencial adversario para México en la siguiente fase, con un encuentro que podría disputarse en el emblemático estadio Ciudad de México.
El icónico cántico “¡Sí se puede!”, distintivo de la afición ecuatoriana, resonó con fuerza durante toda la soleada jornada en el estadio East Rutherford, cercano a Nueva York. Más de cincuenta mil seguidores alentaron apasionadamente a su selección, que se jugaba su última oportunidad contra una Alemania ya clasificada como líder del Grupo E.
Este emocionante encuentro también marcó un hito, ya que la FIFA confirmó que la asistencia de 80,663 espectadores estableció un nuevo récord global de asistencia acumulada en las sedes mundialistas, superando los 3.6 millones de aficionados. En el terreno de juego, el partido comenzó con preocupaciones para los andinos cuando Leroy Sané anotó el primer gol para Alemania, tras una asistencia de Florian Wirtz.
A pesar de la alineación de titulares por parte de Julian Nagelsmann, Ecuador encontró su camino. Nilson Angulo, una de las nuevas caras en el once inicial, empató el marcador con un potente derechazo que se coló en la portería de Manuel Neuer, devolviendo la esperanza y el “¡Sí se puede!” a las gradas, a pesar del abucheo inicial al técnico Sebastián Beccacece.
La tensión se mantuvo hasta los últimos minutos. Gonzalo Plata se erigió como el héroe al anticiparse a la salida de Neuer y rematar un balón peinado por Kevin Rodríguez, sellando el gol del triunfo a tan solo trece minutos del final. La euforia estalló en la cancha, con Plata y sus compañeros celebrando apasionadamente, mientras Beccacece corría a la tribuna para compartir un emotivo beso con su esposa.
“Queríamos que la clasificación estuviera antes, pero creo que es mejor así”, afirmó un exultante Plata al canal Directv, reflejando el espíritu de lucha del equipo. “Ahora, vamos a llegar con esa hambre que tenemos que dar todo, no importa lo que pase al principio”, añadió, dejando claro que el equipo está listo para los desafíos futuros.
Paralelamente, en Filadelfia, la selección de Costa de Marfil también vivía su propia jornada de alegría. Los Elefantes celebraron de rodillas en el campo tras clasificar desde su grupo por primera vez en cuatro participaciones mundialistas. Sus jugadores se tomaron una foto en equipo, apuntando al cielo en señal de agradecimiento por este histórico avance.
“No nos ponemos ningún límite”, advirtió el delantero estrella Nicolas Pépé, quien contribuyó con dos goles en la victoria 2-0 sobre Curazao, asegurando la clasificación de Costa de Marfil como sublíder del Grupo E. La celebración en el vestuario fue efusiva y esperada, y ahora se preparan para enfrentar a Francia o Noruega el próximo 30 de junio.





