En lo profundo de la Reserva de Biosfera Maya en Guatemala, un emocionante descubrimiento arqueológico ha sacudido el mundo de la egiptología. Un equipo internacional de expertos desenterró una notable estructura circular que funcionó como altar ceremonial, presumiblemente para ofrendas y sacrificios humanos por parte de la civilización maya.
Este significativo hallazgo, denominado “Okox”, que significa “hongo” en maya q’eqchi’, fue localizado en el sitio arqueológico de El Tigre, en el departamento de Petén. Representa un invaluable recurso para descifrar uno de los periodos más enigmáticos y complejos en la historia de las tierras bajas mayas, específicamente durante el Preclásico Terminal (100 a. C.-150 d. C.).
La estructura, con una antigüedad que supera los dos milenios, destaca por su diseño y conservación. Con una altura de 2.2 metros y cinco metros de diámetro, esta plataforma circular está ingeniosamente asociada a una edificación rectangular, alcanzando una longitud total de aproximadamente diez metros.
La maestría constructiva es uno de los aspectos más asombrosos. El altar está compuesto por grandes bloques de piedra caliza meticulosamente tallados y exhibe elementos decorativos singulares, como molduras perimetrales y vestigios de pintura roja que aún adornan algunas de sus superficies.
Las excavaciones realizadas en 2025 revelaron algo aún más impactante: entierros de niños y adultos en las cercanías del altar. Estos hallazgos incluyen los restos de un infante de menos de tres meses y otro de entre siete y nueve años, además de un hombre de 30 a 40 años, todos inhumados en lo que parecen ser ofrendas rituales. Estas evidencias apuntan fuertemente a la práctica de sacrificios humanos.
El descubrimiento de un punzón elaborado con espina de mantarraya junto al adulto sepultado refuerza la hipótesis de rituales de autosacrificio, sugiriendo que el individuo ostentaba un elevado rol religioso o político. Este utensilio era comúnmente usado en ceremonias de derramamiento de sangre para conectar con las deidades.
Este ambicioso proyecto, conocido como Proyecto Arqueológico Lechugal Norte de El Tigre, ha unido a especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá, consolidando un esfuerzo transnacional por desentrañar los secretos de una de las culturas más influyentes de Mesoamérica, que floreció desde el sur de México hasta Belice.





