Los duques de Sussex, Enrique de Inglaterra y Meghan Markle, se encuentran en Australia en una visita de cuatro días que aprovechan para proyectar una imagen unida y accesible. Desde su renuncia a los compromisos reales en 2020, la pareja ha optado por un perfil más informal en sus apariciones públicas, buscando conectar directamente con la gente.
En el segundo día de su gira, el príncipe Enrique participó en un evento de salud mental en Melbourne, donde abordó abiertamente sus experiencias y preocupaciones sobre la paternidad. Confesó haber tenido que lidiar con asuntos del pasado para poder ser la mejor versión de sí mismo para sus hijos, Archie y Lilibet, de seis y cuatro años respectivamente.
El duque de Sussex enfatizó su deseo de ser un mejor padre de lo que sus propios progenitores, Carlos III y la fallecida Diana de Gales, fueron para él. Aclaró que no era una crítica, sino un reconocimiento de que cada generación busca mejorar la crianza para preparar mejor a sus hijos para el mundo actual.
Enrique también compartió las profundas inseguridades que experimentó durante los embarazos de su esposa, destacando la falta de un «manual» y la desconexión que a veces sienten los padres. Relató su sorpresa ante la cantidad de hombres que han confesado sentir un «vacío o entumecimiento» en los primeros días de la paternidad.
Mientras el príncipe participaba en el evento de salud mental, Meghan Markle hizo una inesperada aparición estelar en la versión australiana de MasterChef. Un adelanto del programa, compartido por la cadena 10 News en Instagram, muestra a la duquesa de Sussex siendo recibida con aplausos como jurado invitada.
La participación de Meghan en el famoso concurso culinario no es casual. La duquesa ya había mostrado sus habilidades en la cocina en su serie de estilo de vida de Netflix, «Con amor, Meghan», donde preparó diversas creaciones. El episodio con su aparición se emitirá el próximo domingo.
El viaje de los Sussex ha generado reacciones diversas en Australia. Mientras algunos ciudadanos valoran su cercanía y el uso de vuelos comerciales, otros sectores políticos han expresado preocupación por el posible uso de recursos públicos en su seguridad, reavivando el debate sobre el papel de la monarquía en el país.
Analistas británicos sugieren que la pareja ha optado por una menor exposición pública y evitar actos multitudinarios, en parte por seguridad y para marcar una distancia con las giras reales oficiales. Esto contrasta con visitas anteriores antes de su distanciamiento de la familia real.
Además de sus actividades conjuntas, el príncipe Enrique se desplazó a Canberra para un evento que honró el servicio militar de los pueblos aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, depositando una corona de flores y participando en una ceremonia tradicional. La gira continuará en Sídney con más iniciativas sociales y relacionadas con la salud mental.





