Unión Europea y México concretan pacto comercial que desgrava el 99% de sus productos

En un movimiento estratégico para fortalecer sus lazos económicos, México y la Unión Europea han sellado un ambicioso pacto comercial. Este acuerdo, que representa una actualización sustancial del marco de 2020, tiene como eje central la eliminación de barreras arancelarias para la vasta mayoría de los productos que transitan entre ambas regiones, prometiendo un impulso significativo al comercio bilateral.

La firma de este entendimiento se produce en un contexto de creciente interés por diversificar las relaciones comerciales globales. Tanto la UE como México buscan establecer alianzas sólidas que les permitan expandir sus mercados y mitigar los efectos de políticas arancelarias más agresivas provenientes de otras potencias económicas.

El corazón de este convenio reside en la supresión de aranceles para el 99% de los bienes intercambiados. Esto incluye una liberalización completa para numerosos productos clave de exportación europea, como quesos, pastas y mermeladas, los cuales verán sus impuestos de importación reducidos a cero de manera inmediata o en un plazo definido.

Entre los beneficios más tangibles para el sector agroalimentario europeo, se destaca la eliminación del 45% de arancel para 13.000 toneladas de carne de porcino, 20.000 toneladas de diversos quesos y 13.000 toneladas de preparados lácteos. México también suprimirá completamente los aranceles para productos como chocolate, confitería, papas y productos avícolas.

Un aspecto crucial del acuerdo es la protección de 568 indicaciones geográficas europeas en México. Esto significa que productos icónicos como el vino Rioja o el jamón de Parma estarán resguardados contra imitaciones y contrabando, garantizando su autenticidad y valor en el mercado mexicano.

Adicionalmente, el pacto simplificará los procesos para las empresas cárnicas porcinas y avícolas, permitiéndoles exportar sin demoras indebidas desde zonas reconocidas como libres de plagas. También eleva los estándares en áreas críticas como la seguridad alimentaria, la protección laboral y ambiental, promoviendo una cooperación más estrecha en bienestar animal y resistencia antimicrobiana.

Con 131 millones de consumidores, México se consolida como el segundo importador de productos agroalimentarios europeos en América Latina, con un valor anual de 2.700 millones de euros. Este acuerdo no solo afianzará esa relación, sino que también abrirá nuevas oportunidades para una amplia gama de bienes y servicios entre ambas potencias económicas.