El pasado 24 de mayo de 2026, Ucrania despertó bajo el eco de un masivo asalto aéreo perpetrado por fuerzas rusas. Este ataque, que involucró cientos de drones y decenas de misiles de diversa índole, incluyendo el avanzado sistema hipersónico Oréshnik, ha dejado una profunda cicatriz de devastación y dolor en el territorio.
La capital, Kiev, fue el epicentro de la ofensiva y reportó el mayor número de víctimas, con dos fallecidos y 81 heridos, entre ellos tres menores. A nivel nacional, el balance provisional ascendió a cuatro muertos y casi un centenar de personas que requirieron atención médica, reflejando la brutalidad del bombardeo.
Las autoridades ucranianas precisaron que el principal objetivo de este despliegue armamentístico fue Kiev, donde se registraron 690 sistemas de ataque aéreo. La contundencia del asalto dejó a su paso múltiples inmuebles residenciales y sitios de relevancia cultural seriamente comprometidos.
El presidente Volodímir Zelenski condenó enérgicamente las acciones de Moscú, acusando a su homólogo Vladímir Putin de apuntar deliberadamente contra áreas civiles. En respuesta, Zelenski reiteró su llamado a la comunidad internacional para intensificar el apoyo en defensa aérea y mantener la presión sobre Rusia.
Entre los edificios afectados se cuentan decenas de hogares, varias escuelas y significativas instituciones culturales. El Museo de Chernóbil sufrió daños casi irreparables, mientras que el Museo de Arte Nacional y el Ministerio de Asuntos Exteriores también reportaron afectaciones.
🇷🇺RUSIA
🚨🚀🛩️ 🇺🇦 RUSIA / UCRANIA | Rusia atacó Kiev con 600 drones y 90 misiles durante uno de los mayores bombardeos de la guerra.
Rusia lanzó uno de los ataques más intensos contra Kiev desde el inicio de la guerra, utilizando alrededor de 600 drones y 90 misiles pic.twitter.com/9klSZhtML2
— FILIPINA NEWS 507 (@agrimensuraferg) May 25, 2026
La agresión provocó una ola de indignación y solidaridad internacional. Líderes de Alemania, Francia, Italia, Canadá y España, entre otros, expresaron su condena y apoyo a Ucrania, destacando la necesidad de proteger a la población civil de estos actos “abominables”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que su oficina en Kiev no fue inmune al ataque. Escombros resultantes de las explosiones impactaron la sede, causando daños en las ventanas de la tercera planta, aunque afortunadamente, no se reportaron heridos entre el personal.
De manera similar, las corresponsalías de los medios alemanes ARD y Deutsche Welle en la capital ucraniana sufrieron daños significativos. Las ondas expansivas destrozaron estudios y oficinas, comprometiendo temporalmente la infraestructura, aunque la labor periodística no se detuvo.
A pesar de la difícil situación y la constante amenaza aérea, los equipos de prensa en el terreno, incluyendo los de Deutsche Welle, reafirmaron su compromiso con la cobertura. Su resiliencia subraya la convicción de que su trabajo es más vital que nunca en estos momentos críticos.





