Sheinbaum explora el fracking no tradicional para elevar la producción de gas en México

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha anunciado la evaluación del «fracking no tradicional» como una estrategia potencial para incrementar la producción nacional de gas natural en un 38%. Esta iniciativa surge ante la advertencia de que México importa aproximadamente el 75% del gas natural que consume.

Durante recientes conferencias, la mandataria federal aclaró que, aunque no se descarta esta técnica, cualquier decisión final estará sujeta a un riguroso análisis científico. Este estudio será conducido por un grupo de expertos, con el propósito fundamental de garantizar la ausencia de daños ambientales significativos.

Sheinbaum reconoció que, actualmente, Petróleos Mexicanos (Pemex) carece de la capacidad tecnológica necesaria para explotar gas no convencional de manera autónoma. Por ello, su administración explora activamente esquemas de participación privada, potencialmente a través de contratos mixtos que impulsen esta capacidad.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha reportado una drástica caída del 70% en las reservas probadas de gas natural de México, pasando de 41 mil 383 millones de pies cúbicos en 2001 a solo 12 mil 297 en 2024, lo que subraya la urgencia de adoptar nuevas técnicas de extracción.

¿Qué implica el fracking y cuáles son sus riesgos?

Según el IMCO, la «fracturación hidráulica» o fracking consiste en inyectar agua, arena y químicos a alta presión para fracturar rocas de baja permeabilidad y liberar hidrocarburos. A diferencia de los métodos convencionales, esta técnica aplica fuerza para acceder a formaciones rocosas previamente inaccesibles.

Tras el anuncio gubernamental, el IMCO enfatizó los riesgos inherentes al fracking, destacando la posible contaminación de acuíferos, el elevado consumo de agua y las emisiones de metano. Para mitigar estos peligros, son cruciales los revestimientos de pozos, el tratamiento de aguas y el monitoreo constante con sensores.

La presidenta Sheinbaum ha subrayado que no se contempla el uso del fracking tradicional debido a sus conocidos riesgos ambientales, como el alto consumo de recursos hídricos y la generación de químicos difíciles de tratar. En su lugar, se analizarán tecnologías innovadoras que empleen componentes biodegradables, promuevan el reciclaje de agua y permitan usar agua salada o residual.

El objetivo central de esta estrategia es fortalecer la soberanía energética de México. Sheinbaum reitera la necesidad de incorporar nuevas tecnologías que, sin comprometer el medio ambiente, permitan al país reducir su dependencia externa y asegurar su suministro de gas natural, inspirándose en ejemplos de éxito internacional como el de Estados Unidos.