En una reciente reunión del gabinete del presidente Donald Trump, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una contundente advertencia: la nación norteamericana se declara en estado de guerra contra los cárteles del narcotráfico.
La declaración subraya un recrudecimiento en la política de seguridad de Washington, que busca reforzar su estrategia a nivel hemisférico. Hegseth precisó que esta ofensiva se llevará a cabo en coordinación con diversos países de la región, marcando un giro en el combate al crimen organizado transnacional.
Parte fundamental de esta iniciativa es la “Coalición Anticárteles de las Américas”, también conocida como “Escudo de las Américas”. Se trata de una alianza militar de carácter multinacional, gestada con el propósito explícito de desmantelar las redes de narcotráfico.
Lo notable de esta coalición, establecida por Trump en Miami durante marzo de 2026, es la ausencia de México entre sus miembros. La omisión del país vecino, una de las naciones más afectadas por la violencia de los cárteles, sugiere un enfoque unilateral en ciertas facetas de la estrategia.
Los países que sí integran esta alianza son Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Juntos, estos estados buscarán implementar medidas coordinadas para contrarrestar el poder y la influencia de las organizaciones criminales en la región.





