Olinia: El costoso experimento automotriz de la 4T que carece de viabilidad técnica y seguridad

El reciente anuncio del vehículo eléctrico “Olinia” por parte del Gobierno Federal ha encendido las alarmas entre analistas del sector automotriz y expertos en movilidad urbana. Detrás de la narrativa oficial que promueve el proyecto como un hito de soberanía tecnológica e innovación mexicana, subyace una realidad técnica sumamente cuestionable: un producto costoso, de bajo rendimiento y con graves deficiencias en sus estándares de seguridad fundamentales.

Con un precio de salida fijado en 150 mil pesos, el Olinia se posiciona en un rango de costo elevado para las nulas prestaciones que ofrece. El equipamiento motriz reporta una velocidad máxima limitada a 50 km/h y una batería de apenas 14.5 kWh, especificaciones que lo vuelven un vehículo obsoleto para la infraestructura vial moderna de las urbes del país, donde estas limitaciones de potencia representan un factor de riesgo en avenidas principales y vías de flujo continuo.

Asimismo, la configuración para transportar a seis personas en un habitáculo tan reducido compromete la seguridad estructural del chasis ante un impacto de mediana intensidad. Especialistas señalan que el proyecto adolece de una desconexión con el mercado global, ya que la supuesta ingeniería nacional depende críticamente del suministro de componentes de manufactura china. El Olinia, cuyas primeras entregas se postergan hasta 2027, se perfila más como un subsidio a tecnologías extranjeras obsoletas que como una solución viable de movilidad para México.