Representantes de México y Estados Unidos, encabezados por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el titular de la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR), Jamieson Greer, iniciaron este miércoles en Washington las pláticas bilaterales formales. Estas discusiones son un paso crucial hacia la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), prevista para el año 2026.
El secretario Ebrard confirmó el inicio de estas reuniones a través de sus redes sociales, destacando que los equipos técnicos continuarán trabajando intensamente durante los próximos días. Las conversaciones iniciales buscan establecer las bases para un proceso de revisión que asegure la continuidad y el fortalecimiento del acuerdo comercial.
El proceso para estas negociaciones fue anunciado conjuntamente el 5 de marzo, estableciendo el 16 de marzo como fecha de inicio. Sin embargo, Ebrard precisó que el proceso se ajustaría, comenzando con una reunión preparatoria virtual y dando paso a los encuentros presenciales esta semana.
Entre los objetivos primordiales de México, respaldados por la presidenta Claudia Sheinbaum, se encuentran promover la permanencia del tratado y la eliminación de ciertos aranceles. Estos incluyen los gravámenes impuestos por Estados Unidos a importaciones de productos automotrices, acero, aluminio, cobre y sus derivados, que afectan directamente las exportaciones mexicanas.
La agenda acordada para esta primera ronda de negociaciones abarca tres pilares fundamentales: la reducción de la dependencia de importaciones externas al bloque T-MEC, el fortalecimiento de las reglas de origen, y la seguridad de las cadenas de valor en América del Norte, buscando una mayor integración regional.
El artículo 34.7 del T-MEC estipula que el tratado debe ser revisado en su sexto año de vigencia, que se cumple en julio próximo. Este hito es vital, ya que las partes deben acordar su prórroga por seis años adicionales, extendiéndolo del 2036 al 2042, garantizando así la estabilidad del marco comercial.
En caso de no lograr un acuerdo para la prórroga en este sexto año, el tratado establece reuniones anuales hasta que se pacte una extensión. Si, llegado el 2036, no se ha conseguido un consenso, el T-MEC se extinguiría, lo que subraya la importancia de las discusiones actuales.
Es importante destacar que el T-MEC no detalla explícitamente el procedimiento para su revisión o si esta puede escalar a una renegociación. Esta ambigüedad fue intencional, según Juan Carlos Baker, exsecretario de Comercio Exterior de México, permitiendo que el proceso se adapte a las condiciones del momento.
Previo a estas conversaciones formales, en septiembre pasado, los tres países miembros iniciaron consultas internas para recopilar las perspectivas de diversos grupos de interés. En México y Estados Unidos, los resultados fueron mayoritariamente positivos hacia la renovación, aunque se identificaron áreas susceptibles de mejora; los resultados de Canadá aún están pendientes de publicación.





