El periodista Carlos Loret de Mola ha lanzado una fuerte acusación contra el Gobierno Federal, señalando una presunta operación de clausuras arbitrarias a gasolineras privadas en México. Según su columna, esta estrategia busca encubrir un persistente desabasto de combustible a nivel nacional.
De acuerdo con el autor de “Historias de Reportero”, las autoridades estarían fabricando “pretextos pueriles” para cerrar estaciones de servicio. El objetivo, alega, es evitar la obligación de surtirles gasolina, dada la escasez por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Loret de Mola sostiene que “Pemex no tenía gasolina para surtirles y realizó toda esta maniobra, en contubernio con varias dependencias federales, para tapar el desabasto. Si la gasolinera está cerrada, pues no tiene la obligación de surtirle”. Esta acción, según el periodista, revela un fracaso en la política energética actual.
El sector empresarial ha detectado lo que se describe como un “perverso carrusel” de suspensiones administrativas. Inspectores federales se presentan sorpresivamente, inventando requisitos o abultando exigencias en seguridad, impacto ambiental o incluso “sospecha de huachicol”, todo para forzar cierres temporales.
Estas tácticas, que a menudo duran dos o tres días, proporcionan el tiempo necesario para que Pemex pueda reabastecerse y posteriormente surtir combustible. Sin embargo, esta práctica genera una competencia desleal, ya que las estaciones de la marca Pemex rara vez experimentan la misma problemática.
Las denuncias del periodista resuenan con reportes previos de empresarios gasolineros, quienes a finales de mayo advirtieron sobre problemas severos en los inventarios de terminales de almacenamiento. Esta situación ha provocado episodios de escasez temporal en al menos once estados del país, llegando incluso a tener terminales en cero.
Loret de Mola enfatiza la preocupante vulnerabilidad energética de México. El país solo cuenta con reservas de gasolina para tres días, un contraste alarmante con la regulación nacional que exige 18 días, y aún más lejos del promedio de 90 días de los países de la OCDE.
El periodista critica duramente la política energética de la “4T”, destacando que la promesa de alcanzar 2.6 millones de barriles diarios no solo no se cumplió, sino que la producción disminuyó a 1.3 millones. Este escenario agrava la dependencia y el riesgo de desabasto.
A pesar de los múltiples reportes y denuncias, Pemex ha negado la existencia de una crisis de desabasto, asegurando que el suministro opera de manera regular. No obstante, Profeco y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) han intensificado sus operativos de verificación y clausuras, lo que algunos interpretan como una coincidencia significativa.





