La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha convocado a una reunión plenaria extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu). Este encuentro, encabezado por el titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo, tiene como objetivo primordial analizar y establecer las fechas de conclusión del ciclo escolar 2025-2026, así como el arranque del año lectivo 2027.
La necesidad de este diálogo surge a raíz de una decisión anterior, tomada el 7 de mayo, que acordaba adelantar el fin del actual ciclo escolar al 5 de junio, en lugar del 15 de julio. Esta modificación, motivada por las altas temperaturas y la proximidad del Mundial de Fútbol de 2026, generó diversas reacciones y críticas por parte de distintos sectores de la sociedad mexicana.
Durante la apertura de la sesión, que contó con la presencia de los 32 secretarios estatales de educación, Mario Delgado reconoció públicamente la importancia de integrar otras perspectivas. Señaló que la controversia evidenció la falta de consideración hacia las voces de padres de familia y el magisterio, cuyas realidades varían significativamente en todo el país.
Delgado enfatizó que la propuesta inicial respondía a «realidades inefables» como el impacto del cambio climático en varias entidades y los desafíos logísticos que el evento deportivo global podría acarrear. No obstante, subrayó que el «imperativo democrático» exigía una reflexión y un diálogo más profundos, conforme a las expectativas de la sociedad y de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El titular de la SEP también cuestionó el artículo 87 de la Ley General de Educación, que estipula entre 185 y 200 días de clases efectivos. Argumentó que esta cifra es un «residuo de la visión tecnocrática» alineada con estándares de la OCDE, que a su juicio, reduce la educación a meras estadísticas de permanencia y a indicadores homogeneizados.
Bajo el enfoque de la Nueva Escuela Mexicana, se prioriza el «aprendizaje en comunidad» por encima de las «horas de custodia.» Delgado explicó que, tradicionalmente, el periodo posterior al 15 de junio, tras la entrega de calificaciones, se convierte en un lapso de «inercia» y «descarga administrativa,» desprovisto de un propósito pedagógico real.
Este «tiempo muerto,» donde las aulas permanecen abiertas sin una función educativa clara, desvirtúa la labor docente y transforma la escuela en una «estancia forzada.» El funcionario lamentó que esta dinámica prive a los niños de tiempo familiar valioso y afecte su salud mental, convirtiendo la institución en un mero espacio de contención.
Finalmente, Mario Delgado hizo un llamado a los secretarios de educación de los estados para que presenten sus propuestas concretas. El objetivo es construir un nuevo consenso que permita establecer un calendario escolar más adaptable y equitativo, que refleje las diversas necesidades y contextos de la comunidad educativa nacional.





