La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado su firme postura ante Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Interior del Gobierno de Donald Trump, subrayando la necesidad de una colaboración estratégica en seguridad que respete la soberanía nacional. Durante su reciente encuentro, Sheinbaum hizo hincapié en que la relación bilateral debe centrarse en el intercambio de inteligencia, formación y datos para combatir al crimen organizado.
Sheinbaum recalcó la importancia de intensificar el diálogo, solicitando al enviado de Estados Unidos un mayor número de reuniones conjuntas en materia de seguridad. Esta iniciativa busca prevenir posibles “malos entendidos” y asegurar un marco de cooperación claro y mutuamente beneficioso para ambas naciones vecinas.
Un punto crucial abordado por la mandataria fue el rechazo categórico a las operaciones conjuntas en suelo mexicano. Sheinbaum enfatizó que la Constitución y las leyes mexicanas no permiten la injerencia de agentes extranjeros en territorio nacional, una línea roja clara que ha sido motivo de tensión en el pasado, como lo evidenciaron recientes incidentes en Chihuahua.
Además, la presidenta mexicana descartó imponer visados a los ciudadanos de Estados Unidos y Canadá, una medida que podría generar fricciones comerciales y diplomáticas. Sheinbaum subrayó el deseo de mantener una relación de hermandad y cooperación con el pueblo estadounidense, sin recurrir a acciones que puedan escalar conflictos innecesarios.
Aunque no se abordaron temas como las peticiones de extradición de funcionarios de Sinaloa, Sheinbaum calificó la reunión como “buena”. Indicó que Mullin reconoció los esfuerzos de México en la lucha contra el narcotráfico, lo que sugiere un entendimiento mutuo sobre la complejidad de la agenda de seguridad bilateral. La próxima reunión en seguridad se ha programado para junio, mientras que otro encuentro con la Oficina de la Casa Blanca para la Política de Control de Drogas ha sido pospuesto.





