La NOAA advierte que el fenómeno El Niño podría alcanzar una magnitud histórica

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos ha emitido una seria advertencia: el fenómeno de El Niño ha iniciado su ciclo y se perfila para convertirse en uno de los más potentes jamás registrados. Los científicos pronostican una intensificación significativa hacia finales de año, con la posibilidad de alcanzar una magnitud sin precedentes.

El Niño es un patrón climático natural caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial. Este fenómeno desencadena una cascada de alteraciones en los vientos y los regímenes de precipitación a nivel global, dando lugar a condiciones meteorológicas extremas, desde sequías devastadoras hasta inundaciones severas.

A pesar de su naturaleza recurrente, que ocurre cada dos a siete años con una duración promedio de nueve a doce meses, este evento particular se presenta en un planeta que ya experimenta un calentamiento acelerado debido a la quema de combustibles fósiles, lo que magnifica sus posibles impactos.

Los expertos de la NOAA detallaron en su informe más reciente que existe un 63 por ciento de probabilidad de que se desarrolle un “episodio de El Niño muy fuerte” entre noviembre y enero. Esta proyección lo situaría entre los eventos de mayor envergadura documentados desde 1950, un escenario que genera gran preocupación entre la comunidad científica.

Históricamente, los El Niño de gran magnitud se asocian con patrones climáticos disruptivos. Esto incluye sequías prolongadas en regiones como la Amazonia, Indonesia y Australia, así como profundas alteraciones en los monzones de la India y variaciones significativas en los patrones de lluvia a lo largo del trópico.

La culminación de El Niño generalmente ocurre a finales de año; sin embargo, el calor acumulado en los océanos se libera progresivamente a la atmósfera durante el año siguiente. Esta inercia térmica podría impulsar las temperaturas globales a niveles sin precedentes en 2027, exacerbando aún más los efectos del cambio climático.

Marc Alessi, de la Unión de Científicos Preocupados, ha calificado esta situación como una “mezcla nefasta”. La combinación del cambio climático inducido por la quema de combustibles fósiles y la potencial fuerza de este “super-Niño” podría elevar las temperaturas mundiales a cifras récord, con consecuencias ambientales y sociales de gran alcance.