El máximo responsable del Pentágono, Pete Hegseth, realizó una visita a la estratégica base militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo, ocasión que aprovechó para enviar un mensaje directo y severo a Cuba. Su advertencia se centró en la imperiosa necesidad de que la isla caribeña evite la adquisición de cualquier tipo de armamento que pudiera poner en peligro la seguridad de Estados Unidos o de su territorio continental.
Hegseth subrayó la “imprudencia” de cualquier intento por parte del gobierno cubano de obtener armamento con capacidad para alcanzar tanto la base de Guantánamo como las costas estadounidenses. En un tono enérgico, el funcionario militar enfatizó que tal acción provocaría una confrontación que Cuba no solo no desea, sino que, además, no podría sostener, dado el vasto poderío militar de Estados Unidos.
La advertencia del jefe del Pentágono surge en un contexto donde varios medios de comunicación estadounidenses han reportado la supuesta compra de 300 drones militares por parte de La Habana. Según estos informes, el armamento podría ser utilizado contra la base de Guantánamo o incluso alcanzar Florida, estado que se encuentra a tan solo unos 150 kilómetros de la costa cubana.
Funcionarios de Estados Unidos, citados por el sitio web Axios, indicaron que Cuba ha estado adquiriendo drones de ataque de Rusia e Irán desde el año 2023, con planes de aumentar su inventario. Estas revelaciones han intensificado las tensiones preexistentes entre ambas naciones.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha rechazado categóricamente estas afirmaciones, calificándolas de “expediente fraudulento”. Rodríguez argumentó que tales informes buscan justificar la “guerra económica despiadada” que Estados Unidos mantiene contra el pueblo cubano y, posiblemente, una futura agresión militar.
Durante su discurso ante las tropas en Guantánamo, Hegseth, vestido con uniforme de camuflaje, fue recibido con vítores. La base, establecida en 1903, ha sido históricamente un punto de constante fricción tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959.
En sus declaraciones finales, el jefe del Pentágono aludió al futuro de Cuba, afirmando que este “está en manos del presidente de Estados Unidos”. Expresó, además, la esperanza de que en un futuro cercano, el liderazgo cubano y Washington puedan establecer una relación de amistad, aunque por el momento, “vamos a ver lo que pasa”.





