Informe policial revela detalles conflictivos del arresto de Britney Spears en California

Un exhaustivo informe policial ha sacado a la luz los pormenores del arresto de la reconocida cantante Britney Spears en California, ocurrido el 4 de marzo. El documento detalla un escenario complejo que involucró la presencia de medicamentos, botellas vacías y un comportamiento que los oficiales describieron como errático y desafiante.

La intervención policial se inició tras una denuncia anónima por conducción a alta velocidad y zigzagueante. Al detener el vehículo de la artista, los agentes percibieron un “distintivo olor a bebida alcohólica” y observaron a Spears con los ojos “rojos y llorosos”, además de pupilas dilatadas.

Durante el intercambio inicial, la cantante admitió haber consumido una mimosa horas antes y, según el reporte, hizo declaraciones como: “Podría tomarme cuatro botellas de vino y ocuparme de ustedes. Soy un ángel”. También confirmó haber tomado varios medicamentos recetados, y se encontró una cartera con Adderall no prescrito y una copa de vino vacía.

El informe detalla la reticencia inicial de Spears a cooperar, negándose a bajar del coche por temor a acoso. Posteriormente, accedió tras diez minutos de objeciones, solicitando hablar con su abogado y alegando su “derecho como mujer” a permanecer en el vehículo.

La artista también se negó a completar las pruebas de sobriedad en el lugar, aduciendo malestar, que las luces le lastimaban la cabeza y que era “ciega del ojo izquierdo”, lo que le impedía seguir las indicaciones de los oficiales.

Al ser trasladada para una extracción de sangre, Spears intentó demorar el procedimiento, se puso discutidora y agresiva, lo que llevó a que los agentes tuvieran que esposarla para contenerla en el patrullero. El test de alcoholemia posterior arrojó un nivel de 0.06%, por debajo del límite legal de California.

A raíz de este incidente, Britney Spears ingresó a rehabilitación, un paso que, según fuentes cercanas, fue influenciado por la preocupación de sus hijos por su bienestar y comportamiento reciente.

Finalmente, el 30 de abril, la cantante fue formalmente acusada de un cargo por conducir bajo la influencia. Sin embargo, en un acuerdo posterior, el cargo se redujo a “wet reckless”, implicando 12 meses de libertad condicional, un día de cárcel con crédito por el tiempo ya detenido, un curso de DUI y terapia psicológica.

Este caso subraya la complejidad de la vida pública de la estrella y los desafíos personales que enfrenta, culminando en un acuerdo legal que busca facilitar su camino hacia la recuperación y estabilidad.