El gobierno federal ha consolidado un paso significativo en la infraestructura de transporte del país al formalizar la adquisición de la mayoría de las acciones del tren Buenavista-Cuautitlán. Esta operación estratégica fue posible gracias a una inversión de casi seis mil millones de pesos a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).
La transacción implica la compra de las participaciones que mantenían las empresas CAF, de origen español, y Omnitren, mexicana. Con esta adquisición, el control operativo de la crucial vía férrea pasa de manos privadas a la administración federal, marcando un hito en la gestión de proyectos de movilidad en la región central del país.
Jorge Mendoza, director de Banobras, fue el encargado de anunciar los detalles durante la conferencia matutina desde Palacio Nacional. Subrayó que esta medida no solo asegura la operación del tren existente, sino que también allana el camino para la pronta inauguración de la extensión hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
La nueva ruta que conectará Lechería con el AIFA se extenderá a lo largo de 57 kilómetros y contará con seis estaciones intermedias. Este tramo, de vital importancia para la conectividad del nuevo aeropuerto, está programado para ser inaugurado en los próximos días, facilitando el acceso a miles de usuarios.
Respecto al costo del servicio, Mendoza informó que el viaje completo al AIFA tendrá una tarifa de 45 pesos, pensada para ser accesible a la ciudadanía. Para trayectos más cortos, los precios se ajustarán a 11.50 y 26.50 pesos, buscando un esquema tarifario equitativo y escalonado.
Además de las tarifas, se contempla la implementación de un sistema de pago compatible con la tarjeta de movilidad multimodal. Esta iniciativa busca integrar el tren a la red de transporte público ya existente en la Zona Metropolitana del Valle de México, simplificando la experiencia del usuario.
La participación mayoritaria de CAF era del 43.4 por ciento, mientras que Omnitren poseía el 7.6 por ciento de las acciones. Ambas compañías acordaron la venta de su capital accionario al gobierno federal, permitiendo así la plena titularidad y control del Fonadin sobre la infraestructura.
Esta compra representa una estrategia gubernamental para fortalecer el transporte público y mejorar la conectividad de infraestructuras clave como el AIFA, garantizando que servicios esenciales de movilidad queden bajo el paraguas de la administración pública para un mayor beneficio social.





