El feminismo de la 4T se conmueve tras el asesinato de Edith Guadalupe Valdés en CDMX

La céntrica avenida Revolución en Ciudad de México es hoy el escenario de una protesta silenciosa, marcada por coronas florales y un clamor de justicia tras el feminicidio de Edith Guadalupe Valdés. En el número 829, un cartel resalta la tragedia: «Aquí nadie falleció por causas naturales. Fue feminicidio. Justicia para Edith», junto a su ficha de búsqueda que revelaba su última ubicación.

Edith, de tan solo 21 años, entró a un edificio para una entrevista de trabajo y nunca más salió. Su familia, que alertó a la Fiscalía sobre su última ubicación, se enfrentó a una respuesta tardía e ineficaz. Un día después, las autoridades la encontraron sin vida, bajo un cúmulo de arena, un desenlace que ha generado una profunda conmoción y desolación en la capital.

La negligencia institucional

El caso de Edith Guadalupe ha expuesto nuevamente las deficiencias crónicas de las Fiscalías mexicanas. La familia Valdés denunció demoras en la toma de declaración a la madre, la ignorancia de la ubicación clave proporcionada y una tardanza inaceptable para ingresar al inmueble. Además, se señalan prácticas irregulares como solicitudes de dinero para agilizar investigaciones y la difusión de información falsa, como la necesidad de esperar 72 horas para denunciar una desaparición.

La indignación pública ha forzado a la fiscal de Ciudad de México, Bertha Alcalde, a reconocer las «injustificables» omisiones de su dependencia. Ante la presión, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha anunciado la suspensión de tres funcionarios y la presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado el esclarecimiento total de los hechos, poniendo en jaque al «feminismo de la Cuarta Transformación» y sus promesas de justicia para las mujeres.

Este trágico suceso reaviva el debate sobre la alarmante impunidad en los delitos contra las mujeres en México, que alcanza el 95%. A pesar de tener mujeres líderes en posiciones clave, la persistencia de viejos patrones de inacción por parte de las autoridades genera una frustración palpable en la sociedad, que ve cómo las promesas de cambio chocan con la dura realidad.

Detenido el presunto responsable

La investigación ha llevado a la detención de Juan Jesús N, de 21 años, vigilante de seguridad del edificio, como presunto responsable. La cronología de los hechos revela que Edith llegó a la Torre Murano el 15 de abril para una entrevista. Aunque la familia alertó a la Fiscalía esa misma noche sobre la última ubicación, los agentes tardaron más de 24 horas en presentarse en el lugar y horas adicionales para obtener acceso.

Una vez dentro, en la madrugada del viernes, el cuerpo de Edith fue descubierto en el sótano. Las pesquisas revelaron sangre en la caseta del vigilante y las escaleras, los celulares de la víctima ocultos y la presencia de productos de limpieza inusuales en el sótano. La Fiscalía sostiene que el vigilante agredió a Edith tras un altercado, arrastrando su cuerpo y manipulando las cámaras de seguridad para ocultar sus acciones.

Bertha Alcalde ha confirmado la solidez de la línea de investigación, la detención del presunto culpable y una reconstrucción de los hechos que avanza. Asimismo, se ha iniciado una revisión interna para determinar las fallas operativas que contribuyeron a este lamentable desenlace, buscando asegurar que tales omisiones no vuelvan a ocurrir.