El controvertido «affaire Bettencourt», uno de los escándalos más resonantes en la crónica social y política de Francia, llega a la gran pantalla con la película «La mujer más rica del mundo», protagonizada por Isabelle Huppert. El film, que se estrenará el 17 de abril, se inspira libremente en la compleja historia de la heredera del imperio cosmético L’Oréal.
Liliane Bettencourt, quien falleció en 2022, fue durante años la mujer más rica de Francia y, por un tiempo, incluso del mundo, con una fortuna que superaba los 17.000 millones de euros en el momento de estallar el escándalo. Su vida, marcada por el lujo y el poder, estuvo ligada desde sus inicios al éxito de L’Oréal, fundado por su padre, Eugène Schueller.
Schueller, un químico de orígenes humildes, sentó las bases de lo que se convertiría en un gigante de la cosmética, siendo pionero en la publicidad moderna. Liliane se involucró tempranamente en el negocio familiar, ascendiendo desde labores básicas en la fábrica hasta convertirse en la principal accionista tras el fallecimiento de su padre en 1957.
Su matrimonio con André Bettencourt, un político con conexiones en la esfera gubernamental francesa, reforzó la influencia de la familia. La empresa continuó su expansión, diversificando productos y saliendo a bolsa, consolidando su posición como uno de los conglomerados de belleza más importantes a nivel global.
El epicentro de un escándalo millonario
El «affaire» estalló en torno a 2007, cuando se reveló que Liliane Bettencourt había obsequiado a su amigo, el fotógrafo François-Marie Banier, con regalos que sumaban la impresionante cifra de 1.000 millones de euros. Estas dádivas incluían desde valiosas obras de arte de Picasso y Matisse hasta mansiones y seguros de vida, generando la indignación de su hija, Françoise Bettencourt-Meyers.
La hija de Liliane emprendió acciones legales, acusando a Banier y a otros allegados de su madre de abusar de la vulnerabilidad de la anciana, quien padecía de Alzheimer. Lo que comenzó como una disputa familiar escaló rápidamente a un caso de corrupción política, capturando la atención de toda Francia.
Las grabaciones secretas realizadas por Pascal Bonnefoy, mayordomo de la empresaria, jugaron un papel crucial. Estas revelaron conversaciones privadas que no solo exponían los regalos a Banier, sino también la implicación del entonces ministro de Presupuesto, Éric Woerth, en supuestas maniobras para beneficiar fiscalmente a Bettencourt, quien poseía cuentas sin declarar en Suiza.
La investigación judicial desveló una presunta financiación ilegal del partido de Nicolas Sarkozy, añadiendo otra capa de complejidad al escándalo. Aunque Sarkozy fue exonerado, el caso expuso las intrincadas conexiones entre la élite económica y la política francesa, mostrando las intimidades de una de las familias más poderosas del país.
Finalmente, el litigio se prolongó por una década, culminando en un acuerdo entre Françoise y François-Marie Banier poco antes del fallecimiento de Liliane Bettencourt en septiembre de 2017. La saga dejó una huella imborrable, marcando un hito en la historia judicial y mediática francesa.





