El buque holandés MV Hondius, que navegaba entre Argentina y Cabo Verde, ha arribado al puerto de Róterdam después de que se detectara un brote de hantavirus a bordo. Este incidente ha forzado a sus cerca de 150 ocupantes, provenientes de 23 naciones distintas, a iniciar un periodo de cuarentena en tierra.
A su llegada, la mayoría de los pasajeros fue trasladada a módulos prefabricados instalados en el muelle, mientras que un grupo selecto de ellos permanecerá a bordo del navío. La zona de atraque fue acordonada y se implementaron áreas específicas de operación para los servicios de emergencia, distinguiendo entre zonas “limpias” y “sucias” para el manejo de residuos y pruebas médicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue alertada sobre la situación a principios de mayo, tras una serie de enfermedades respiratorias graves reportadas. Las autoridades sanitarias neerlandesas han confirmado que los 27 ocupantes finales del barco, incluyendo tripulantes y personal médico, permanecerán en cuarentena mientras se ejecuta una desinfección exhaustiva.
Este proceso de desinfección integral está programado para comenzar el 19 de mayo y se extenderá hasta el día 22, según informó Yvonne van Duijnhoven, directora del servicio de salud pública de Róterdam-Rijnmond. Una empresa especializada, EWS Group, será la encargada de llevar a cabo esta tarea crítica.
Parte de la tripulación permanecerá en el MV Hondius hasta la finalización de la limpieza. Posteriormente, desembarcarán los pasajeros restantes, se incorporará una nueva tripulación y se procederá a desinfectar las últimas secciones del barco para garantizar su total seguridad.
A pesar de la gravedad del brote, las autoridades sanitarias han enfatizado que el riesgo de contagio para la población general es bajo. Han descartado la posibilidad de un escenario comparable al de la pandemia de Covid-19, buscando tranquilizar a la comunidad local e internacional.





