El renombrado empresario mexicano Carlos Slim Helú hizo pública la importante decisión de destinar una inversión de aproximadamente 5 mil millones de dólares en México a lo largo del año 2026. Este capital se distribuirá estratégicamente entre las diversas empresas de su conglomerado, enfocándose en áreas vitales para el desarrollo nacional como la infraestructura, la explotación de recursos petroleros y el sector de las telecomunicaciones.
El anuncio se realizó durante su conferencia anual llevada a cabo en la sede de Grupo Financiero Inbursa, donde Slim Helú subrayó la relevancia de estas inyecciones de capital. Aunque se abstuvo de detallar cada proyecto, enfatizó que una parte significativa de la inversión se dirigirá al sector energético, mencionando la participación activa del grupo en el desarrollo del Campo Ixachi, donde ya operan 32 pozos con una extracción diaria cercana a los 2 mil barriles de crudo.
El magnate también abordó la necesidad urgente de capital en infraestructura clave, como el transporte, la generación eléctrica y los sistemas hídricos, esenciales para sostener el crecimiento económico del país. Destacó la estrecha colaboración entre el sector privado y el actual gobierno, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, para agilizar las inversiones y desmantelar obstáculos regulatorios que históricamente han frenado el progreso.
Opiniones sobre el panorama económico y regulatorio
Slim Helú no dudó en expresar su desacuerdo con la reciente rebaja de la calificación crediticia de México por parte de Moody’s, calificándola de “irracional”. Argumentó que una proyección de deuda equivalente al 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 no constituye una señal alarmante y criticó las advertencias financieras que, a su juicio, subestiman la capacidad del país y el destino real de la inversión.
En otro orden de ideas, el empresario urgió a revisar la obligatoriedad del registro de telefonía móvil, que exige a los usuarios asociar su número a su Clave Única de Registro de Población (CURP) antes del 30 de junio. Consideró que el plazo es insuficiente y que el proceso avanza con lentitud, especialmente en el segmento de prepago, que representa el 80 por ciento de las líneas activas en el país.
Finalmente, Slim Helú señaló que entre los mayores riesgos para México se encuentran la disminución de la producción petrolera y la precaria situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex). Recordó que la producción de crudo de México superaba los tres millones de barriles diarios entre 2000 y 2006, una cifra que contrasta drásticamente con los volúmenes operativos actuales de la paraestatal.





