Las autoridades de California han elevado una petición formal al gobierno federal de Estados Unidos para que declare estado de emergencia, en respuesta a una peligrosa fuga química que amenaza a cinco ciudades del sur del estado. La principal preocupación radica en la inestabilidad de un tanque con productos tóxicos, el cual podría colapsar en cualquier momento.
Desde el pasado jueves, aproximadamente 50.000 residentes cercanos a la planta de GKN Aerospace en Garden Grove han sido evacuados. El incidente se centra en un tanque que contiene 7.000 galones de metacrilato de metilo, una sustancia volátil e inflamable empleada en la fabricación de plásticos acrílicos.
La declaración de emergencia presidencial permitiría que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) desembolse fondos y recursos. Estos serían vitales para cubrir los gastos derivados de las evacuaciones, la habilitación de refugios, la asistencia médica y otros costos operativos que ha generado la crisis.
Asimismo, FEMA podría desplegar equipos especializados y ofrecer soporte técnico directo. Esta solicitud llega en un momento de tensión entre el gobernador de California, Gavin Newsom, y el presidente Donald Trump, lo que añade una capa política al urgente llamado de auxilio.
Van tres días y las autoridades aún no han podido contener la emergencia química en las instalaciones de GKN Aerospace, en Garden Grove, California.
El químico involucrado es metil metacrilato (MMA), una sustancia altamente inflamable y tóxica utilizada en la industria… pic.twitter.com/Vzk5WO43iP
— Monitor Noticias 🗞️ (@MonitorNewsve) May 25, 2026
Los equipos de emergencia, compuestos por más de 785 socorristas y expertos en materiales peligrosos, trabajan a contrarreloj para estabilizar el tanque. El desafío es inmenso, ya que el metacrilato de metilo genera su propio calor, dificultando su control y aumentando el riesgo de una explosión catastrófica.
Actualmente, los bomberos rocían la estructura con agua para intentar enfriar su contenido y prevenir la inminente deflagración. La temperatura interna del tanque ha alcanzado los 37,7 grados Celsius, lo que subraya la criticidad de la situación y la persistencia del peligro latente.
Aunque se ha detectado una posible grieta, ofreciendo una tenue esperanza de que la presión interna esté disminuyendo, la orden de evacuación para los 50.000 residentes de la zona sigue vigente y sin una fecha estimada para su regreso seguro a casa.





