Inesperado desenlace en la Copa de Campeones de la Concacaf: América y Cruz Azul, dos gigantes del fútbol mexicano, quedaron eliminados en cuartos de final a manos de equipos de la Liga Mayor de Futbol de Estados Unidos (MLS). Ambos encuentros se vieron marcados por interrupciones para aplicar el protocolo antidiscriminación debido a cánticos de la afición.
En el renovado Estadio Azteca, las Águilas del América sufrieron un contundente revés. Tras empatar sin goles en el partido de ida, cayeron 1-0 en casa frente al Nashville SC en el duelo de vuelta. Este resultado representa un duro golpe y el primer fracaso significativo en el regreso del equipo al Coloso de Santa Úrsula.
La defensa del conjunto estadounidense se mostró impenetrable para los pupilos de André Jardine. Un descuido defensivo permitió a Hany Mukhtar anotar el único gol del encuentro con un potente disparo al ángulo, sentenciando la suerte de los azulcremas en el torneo continental.
Por su parte, Cruz Azul también dijo adiós a la competición. La Máquina Celeste no pudo remontar la desventaja global de tres goles obtenida en la ida, y aunque empató 1-1 en el partido de vuelta disputado en Puebla contra Los Ángeles FC, el resultado fue insuficiente.
Gabriel Fernández adelantó a Cruz Azul desde el punto de penalti al minuto 18, alimentando una efímera esperanza. Sin embargo, Denis Bouanga selló el marcador final de la misma forma en el minuto 90+7, apagando cualquier posibilidad de remontada para los celestes.
La eliminación significó que Cruz Azul no pudo defender el cetro que había conquistado el año anterior. Este tropiezo exacerbó la presión sobre el técnico Nicolás Larcamón, quien fue blanco de abucheos y cánticos de «¡Fuera!» por parte de la afición en los minutos finales del partido.
Ante las críticas, el estratega argentino expresó: «Lo de la expresión de la gente, es algo legítimo, uno entiende que la afición de Cruz Azul o una facción de la hinchada está incómoda e inconforme.» Larcamón reconoció la urgencia de obtener victorias, aunque mantuvo su serenidad.
Este doble fracaso para los equipos mexicanos en la Concachampions subraya la creciente competitividad de la MLS y plantea interrogantes sobre el dominio tradicional del fútbol mexicano en la región, marcando un cambio de guardia en el panorama futbolístico de Concacaf.





