Alza drástica en precios de hospedaje en la CDMX por el mundial de fútbol 2026

A menos de un mes para la esperada inauguración de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, la Ciudad de México se prepara para recibir a miles de aficionados y turistas. Sin embargo, esta afluencia masiva ha provocado un impresionante repunte en los costos de hospedaje, con tarifas que escalan desde los mil hasta los 100 mil pesos por noche en diversas plataformas digitales.

Este incremento representa un encarecimiento de hasta 27 veces su valor habitual, impactando significativamente el presupuesto de los visitantes. Un claro ejemplo es un apart-hotel situado sobre Periférico Sur, cerca de Cuicuilco, que en la plataforma Expedia se oferta en la asombrosa cifra de 107 mil 849 pesos por una sola noche para dos personas, del 11 al 12 de junio.

La situación contrasta drásticamente con su tarifa regular, que ronda los 3 mil 998 pesos por noche. Además, en zonas como Coyoacán, la disponibilidad ya es nula para las fechas mundialistas. En el área cercana a la glorieta de Insurgentes, los paquetes para dos personas se encuentran en 6 mil 660 pesos, y para grupos de seis, alcanzan los 12 mil pesos.

La escalada de precios no se limita al alojamiento. Los servicios de transporte ejecutivo también han visto sus tarifas dispararse. Vehículos de alta gama, como Audi, se ofrecen por 13 mil pesos para un paquete de seis días, cubriendo traslados por la capital, sitios turísticos, y trayectos entre hoteles, recintos deportivos y el aeropuerto.

Adicionalmente, el mercado negro de boletos para el partido inaugural ya está activo en grupos de WhatsApp, con precios que llegan a los 39 mil pesos por entrada. Incluso la renta de pantallas gigantes para seguir los encuentros en oficinas o domicilios particulares alcanza los 6 mil pesos por día.

Esta tendencia alcista en la CDMX contrasta notablemente con lo que ocurre en Estados Unidos. Ciudades sede como Dallas, Miami, Filadelfia y Atlanta han experimentado una reducción en sus precios de hospedaje, debido a factores geopolíticos y preocupaciones financieras que han desincentivado a algunos aficionados a viajar, llevando a sus tarifas a caer casi un tercio respecto a sus máximos registrados a principios de año.