María Felicia Jiménez, esposa de Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, ha levantado una serie de graves acusaciones, señalando intentos de silenciamiento y censura en su contra. Estas denuncias surgieron tras la difusión de videos en los que exhibe presuntas agresiones por parte de su pareja, desencadenando una controversia que ha captado la atención pública.
Según Jiménez, en las 72 horas posteriores a la divulgación de los materiales, sus plataformas digitales fueron blanco de bloqueos sistemáticos. Relató que su perfil en la red social X fue eliminado de manera abrupta, y también perdió acceso a la página del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), donde había compartido los videos desde dos cuentas distintas.
La cónyuge de Rodríguez Padilla expresó sentir un profundo miedo, atribuyendo estos actos de censura no solo a su esposo, sino a una “red de apoyo” con influencias que, a su juicio, facilita estos intentos de acallarla. La situación ha generado preocupación sobre la seguridad y el derecho a la expresión de las víctimas de violencia.
En sus declaraciones, María Felicia detalló que su matrimonio estuvo marcado por diferentes formas de agresión, trascendiendo la violencia física. Mencionó haber experimentado violencia psicológica y económica, delineando un panorama complejo y multifacético de abuso dentro de la relación.
Respecto a la violencia física, Jiménez precisó que el incidente más reciente y difundido fue el tercero en el historial de su relación, y el más severo de todos. Aclaró que el primer episodio de esta índole ocurrió en 2022, y aunque estos eventos no eran constantes, representaban momentos de extrema gravedad.
A ver si la presidente @Claudiashein envía su número personal para atenderla.
Hola Mi nombre es Maria Felicia Jimenez hasta este momento actual esposa del Dr. Victor Rodriguez Padilla, al fin tengo el valor de publicar estos videos y asi
empiezo.“El discurso de ‘amor a la… pic.twitter.com/5ClLhTe3OY
— José Díaz (@JJDiazMachuca) June 26, 2026
Durante largo tiempo, la decisión de no hacer públicas las grabaciones estuvo motivada por el temor a las repercusiones. La “miedo de poder” y “miedo de las represalias” fueron factores determinantes que la mantuvieron en silencio, una situación común para muchas víctimas que enfrentan dinámicas de poder asimétricas.
La presunta campaña de censura escaló hasta afectar sus medios de comunicación personal. María Felicia Jiménez denunció la suspensión de su línea telefónica, lo que la obliga a depender exclusivamente de conexiones a internet y aplicaciones de mensajería para mantenerse en contacto con el exterior, limitando gravemente su autonomía.
Esta vulnerabilidad se acentúa con la posibilidad de una interrupción de su acceso a internet o electricidad. Jiménez enfatizó que, en tal escenario, quedaría completamente aislada, sin posibilidad alguna de comunicarse, lo que subraya la precariedad de su situación y la intensificación de su aislamiento.
Por su parte, Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, previamente ha manifestado su disposición a colaborar con las autoridades en relación con las acusaciones de violencia familiar. Este proceso legal y mediático continúa desarrollándose, con ambas partes presentando sus versiones de los hechos.
El caso de María Felicia Jiménez pone de manifiesto los desafíos que enfrentan las víctimas al denunciar agresiones, especialmente cuando los presuntos victimarios poseen influencias. La lucha por la voz y la justicia se ve entorpecida por tácticas de censura que buscan silenciar y aislar.





