Paola Gárate: “No quiero ser otro Carlos Manzo”

La diputada sinaloense Paola Gárate ha desmentido categóricamente contar con protección federal y estatal, a pesar de las afirmaciones de la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla. Esta aclaración surge luego de que una corona fúnebre fuera dejada en la puerta de su domicilio, un claro mensaje de intimidación.

En una entrevista, Gárate calificó de “burla” la propuesta de seguridad de la Guardia Nacional. Según la legisladora, se le ofreció custodia únicamente durante “traslados oficiales” o cuando ella “presienta peligro”, una condición que considera insuficiente y poco seria ante la gravedad de las amenazas.

La legisladora expresó su profundo temor de correr la misma suerte que Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan, Michoacán, asesinado en noviembre pasado. Manzo había solicitado protección al Gobierno Federal meses antes de su homicidio, sin recibirla de forma efectiva.

Gárate relató la angustia que sintió al encontrar el mensaje en su hogar, el cual interpretó como una grave advertencia en un estado con la complejidad de Sinaloa. La llamada posterior del titular de la GN solo confirmó su percepción de vulnerabilidad, al exigirle que “presienta” el peligro para recibir apoyo.

“La corona de muertos no me la llevaron al Congreso, sino a mi casa en la tarde-noche”, enfatizó, destacando la desconexión entre la amenaza y la limitada oferta de seguridad. Para ella, esto representa una clara vulneración a su integridad.

Gárate reiteró no tener conflictos personales ni deudas de intereses, afirmando que su única labor es exigir justicia y seguridad, así como criticar a funcionarios y políticos con presuntos vínculos con el crimen organizado. Su activismo la ha puesto en el punto de mira.

Tras el incidente, la diputada se vio obligada a abandonar su casa por seguridad, denunciando la falsedad de las declaraciones sobre su protección. A pesar de que la Fiscalía local investigó y una patrulla de la GN estuvo dos días en su domicilio, la llamada del titular desmintió cualquier seguridad formal, dejándola “a la buena de Dios”, como a muchos sinaloenses.

Ante la inacción gubernamental, Paola Gárate y su equipo están diseñando una estrategia de autoprotección, conscientes de que deben cuidarse entre ellos. Ha recibido apoyo de diversas fuerzas políticas y colectivos, lo que le ha dado un sentido de respaldo social.

Este no es el primer incidente de Gárate. En 2021, denunció públicamente haber sido secuestrada horas antes de las elecciones locales en Sinaloa, implicando la influencia del crimen organizado en los comicios. Sus reiteradas denuncias sobre la situación de su estado la han mantenido en una posición de alto riesgo.