Trump siembra dudas sobre la continuidad del TMEC con México y Canadá

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su escepticismo sobre la renovación del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), suscrito durante su primer mandato en 2020. En un reciente pronunciamiento, Trump declaró que su nación no requiere de las aportaciones de sus vecinos, argumentando que Canadá y México dependen en mayor medida de Estados Unidos. Esta postura eleva la tensión en vísperas de la revisión del acuerdo.

A pesar de sus reservas, Trump ha reconocido que el TMEC supera a su predecesor, el TLCAN, al que calificó como “el peor acuerdo de la historia”. Curiosamente, valora el TMEC porque el propio texto contempla una cláusula que permite su terminación, una opción que el republicano parece considerar seriamente en este momento.

La revisión del tratado, programada para iniciar el 1 de julio, se presenta como un punto de inflexión. Si no se logra un acuerdo tripartito antes de esa fecha, el pacto podría enfrentar un periodo de inestabilidad, con revisiones anuales durante diez años y la eventual expiración si no hay consenso entre los signatarios.

En México, la incertidumbre ante la posible no renovación ha impulsado al Gobierno a iniciar conversaciones formales con Estados Unidos sobre las reglas de origen y el comercio agrícola. El ministro de Economía, Marcelo Ebrard, ha expresado confianza en el proceso de negociación, destacando la importancia de estos diálogos para el futuro comercial.

Canadá también ha reaccionado con premura, buscando una renovación por 16 años del TMEC, que anualmente mueve un volumen de comercio estimado en 1.3 billones de dólares entre los tres países. El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, ha enfatizado los beneficios del acuerdo para la economía norteamericana integrada y ha pedido a sus homólogos celeridad en las negociaciones.

Trump ha intentado vincular la renovación del tratado con demandas de mayor implicación de México en temas migratorios, protección fronteriza y combate al narcotráfico, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que estos asuntos no deben mezclarse con la agenda comercial.

Asimismo, la administración Trump ha propuesto una modificación sustancial que exigiría que la mitad de los componentes de los automóviles provengan de fuentes estadounidenses para beneficiarse de aranceles reducidos. Esta medida, de aplicarse, forzaría a los fabricantes a reorientar sus cadenas de suministro, priorizando proveedores internos sobre los de México y Canadá.