La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido objeto de una intensa reprobación por parte de diputados de la Asamblea Regional de Madrid, a raíz de su reciente visita a México. Durante su estancia, la política ultraconservadora lanzó acusaciones infundadas sobre un supuesto boicot gubernamental a sus actividades, desatando una fuerte polémica tanto en España como en México.
María del Mar Espinar Mesa-Moles, diputada del PSOE, criticó duramente a Díaz Ayuso, señalando que su viaje, lejos de consolidar una agenda internacional, la había coronado como la «reina de la mentira compulsiva». Espinar Mesa-Moles enfatizó que las afirmaciones de Ayuso fueron desmentidas por el propio Gobierno de México y por la empresa organizadora de los eventos en cuestión, calificando su actuar como un «ridículo».
La controversia escaló cuando Díaz Ayuso acusó al gobierno de la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, de presionar a los organizadores de un festival para cancelar su participación. Sin embargo, la Secretaría de Gobernación, a través de Rosa Icela Rodríguez, desestimó categóricamente estas afirmaciones, asegurando que en México «se vive en total libertad» y negando cualquier intervención.
El Grupo Xcaret, lugar donde se llevarían a cabo los Premios Platino, también se sumó a las negaciones, desmintiendo que Sheinbaum o cualquier otra autoridad mexicana hubiera ejercido presión alguna para retirar la invitación a la presidenta madrileña. Este hecho dejó sin sustento las denuncias de Ayuso, exponiendo la fragilidad de sus argumentos.
Las críticas no se limitaron a la agenda oficial. Manuela Bergerot, del partido Más Madrid, acusó a Díaz Ayuso de pasar días de «vacaciones» en la Riviera Maya en lugar de cumplir con sus responsabilidades. Bergerot reprochó a la presidenta regional su intento de «humillar a los mexicanos» al reivindicar a conquistadores, argumentando que con ello solo logró humillarse a sí misma y convertirse en un «activo tóxico» para quienes la habían invitado.
Entre los encuentros que Díaz Ayuso sostuvo en México, destacaron reuniones con Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, y Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, esta última señalada por un caso relacionado con agentes extranjeros. Estas interacciones, sin embargo, no lograron desviar la atención de la polémica central.
En su defensa, Díaz Ayuso reiteró ante la Asamblea Regional de Madrid sus acusaciones de «boicot» y de «clima hostil», responsabilizando no solo a Claudia Sheinbaum, sino también al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. Incluso llegó a insinuar que el «pasado de México antes del mestizaje» justificaba sus controvertidas posturas, una declaración que generó un fuerte rechazo.





