En un escalamiento de las tensiones diplomáticas, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha comunicado a las embajadas extranjeras en Kiev la urgencia de asegurar la evacuación de su personal y ciudadanos. Esta directriz surge ante la posibilidad de que Moscú lance un ataque contra la capital ucraniana.
La advertencia rusa, emitida el miércoles 6 de mayo de 2026, condiciona esta “inevitable ofensiva de represalia” a cualquier interrupción de las conmemoraciones del 9 de mayo en Moscú. Este día es clave para Rusia, marcando el 81 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi.
El gobierno ruso ha expresado su preocupación por un posible ataque ucraniano sobre Moscú durante el desfile militar del Día de la Victoria, un evento considerado sagrado para la nación. Por ello, ha instado a los diplomáticos extranjeros a tomar con la máxima seriedad sus declaraciones y abandonar la capital ucraniana de manera preventiva.
Este ultimátum se produce en un contexto de rechazo previo por parte de Rusia a una tregua unilateral e indefinida propuesta por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Dicha tregua había sido sugerida para iniciar la pasada medianoche del 8 al 9 de mayo, tras una oferta similar del líder ruso, Vladímir Putin.
Moscú no se pronunció sobre la propuesta de Zelenski, y Ucrania denunció la continuación de los ataques, interpretando que la tregua no había sido aceptada. Simultáneamente, autoridades regionales rusas reportaron que Kiev tampoco respetó su propia tregua, con la persistencia de ataques con drones en territorio ruso.





