La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha tomado medidas decisivas para prohibir una controversial estrategia empleada por Mercedes y Red Bull en las sesiones de clasificación de Fórmula 1. Esta intervención busca eliminar una ventaja en el rendimiento que ambos equipos habían logrado explotar.
Según reportes, esta táctica permitía a los equipos eludir las normativas que imponen una reducción progresiva de la potencia al consumir la energía de la batería en las rectas. La regulación exige una disminución de 50 kW por segundo en la entrega de energía eléctrica al aproximarse a la línea de meta.
Mercedes y Red Bull descubrieron una interpretación del reglamento para evitar esta caída abrupta, manteniendo así la potencia plena de sus monoplazas durante un período más extendido. Aunque la ventaja se estimaba en menos de una décima de segundo, en la lucha por la pole position, cada milésima cuenta.
Es crucial destacar que los equipos no estaban actuando de manera ilegal. Se aprovechaban de un vacío reglamentario que permitía la desactivación del MGU-K por «problemas técnicos», una disposición originalmente pensada para proteger la fiabilidad del motor eléctrico en situaciones de emergencia. Esto no ofrecía ventaja en carrera, dado que el motor se quedaba sin energía por un minuto.
Sin embargo, en clasificación, los pilotos podían explotar esta potencia adicional justo antes de la línea de meta, desactivando el MGU-K para la vuelta de regreso a boxes. Esta práctica fue observada en Australia y Japón, aunque no en China debido a la cercanía de la meta con la última curva.
El principal motivo de la prohibición recae en los riesgos de seguridad. Los monoplazas que desactivaban el MGU-K se encontraban con serias dificultades para maniobrar, llegando incluso a quedar peligrosamente lentos o bloqueados en pista, como experimentaron Antonelli de Mercedes y Verstappen de Red Bull en Suzuka.
Ante esta situación y la solicitud de aclaración reglamentaria por parte de Ferrari, la FIA decidió intervenir. Ahora, mediante el análisis de la telemetría, los comisarios podrán determinar si la desconexión del MGU-K se realiza por motivos de rendimiento o por una auténtica necesidad de fiabilidad, asegurando así una competencia más justa y segura.





