La reciente reinauguración del Estadio Banorte, tras un período de 22 meses de extensas remodelaciones, puso a prueba la operatividad del recinto con el esperado encuentro amistoso entre las selecciones de México y Portugal. Sin embargo, el evento no solo sirvió como un festejo deportivo, sino también como un «examen» que reveló varias áreas críticas de mejora.
Representantes de la FIFA y observadores de la NFL estuvieron presentes, tomando nota detallada de cada incidente. Este escrutinio es vital, considerando que el estadio debe ser entregado a la FIFA en óptimas condiciones para mayo de 2026, fecha límite antes de la Copa Mundial.
Fallos en accesos y experiencia del aficionado
Uno de los primeros contratiempos se registró en los puntos de acceso. Los lectores de códigos QR para los boletos experimentaron fallas recurrentes debido a problemas de señal, generando considerables aglomeraciones y retrasos en la entrada de los aficionados. Esta situación generó frustración y puso en evidencia la necesidad de un sistema de acceso más robusto y fiable.
Una queja recurrente provino de los aficionados ubicados detrás de las porterías. Muchos reportaron una visibilidad nula o muy limitada de la cancha, ya que sus asientos se encontraban por debajo del nivel del terreno de juego. Esta deficiencia incumple la promesa de una vista óptima desde todas las butacas y subraya la urgencia de ajustar la infraestructura para garantizar una experiencia adecuada para todos los asistentes.
Problemas de conectividad y seguridad
La modernización del Estadio Banorte incluía un sistema de pago sin efectivo, pero esta iniciativa se vio comprometida. A pesar de contar con puntos de cambio a monederos electrónicos y terminales bancarias capacitadas, la falta de una conexión a internet estable en el recinto impidió su funcionamiento, forzando el retorno al cobro tradicional en efectivo.
Aunque se instalaron más de 1,200 antenas, la red WiFi del estadio no funcionó como se esperaba, afectando tanto las terminales bancarias como los accesos. Una conectividad fiable es un requisito fundamental de la FIFA para los estadios sede de la Copa Mundial, lo que convierte este fallo en una prioridad de solución inminente.
Finalmente, un incidente trágico ensombreció la jornada: un aficionado perdió la vida al intentar saltar de una rampa a otra, presuntamente en estado de ebriedad. A pesar del despliegue de un operativo de seguridad y controles de alcohol en los accesos, este suceso pone de manifiesto la necesidad de reforzar aún más las medidas de seguridad y control dentro de las instalaciones para eventos de gran magnitud.





