Hackers proiraníes filtran documentos y fotos personales del director del FBI, Kash Patel

Un grupo de hackers proiraní, autodenominado Handala, ha afirmado haberse infiltrado en una cuenta personal del director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel. Tras esta supuesta brecha de seguridad, los atacantes hicieron públicos documentos y fotografías que, según ellos, pertenecen a Patel.

La filtración incluye imágenes del director del FBI que datan de hace varios años, algunas mostrándolo junto a un coche deportivo antiguo o con un cigarro en la boca. Además de las fotografías, se divulgó un currículum vitae y otros registros personales, muchos de los cuales parecen tener más de una década de antigüedad y están relacionados con viajes y asuntos privados.

A través de un mensaje publicado este viernes, el grupo Handala se jactó de su éxito, declarando: «Kash Patel, el actual jefe de la FBI, que alguna vez vio su nombre exhibido con orgullo en la sede de la agencia, ahora encontrará su nombre entre la lista de víctimas hackeadas con éxito». Los hackers indicaron que también ponían a disposición la descarga de correos electrónicos y otros documentos de la cuenta de Patel.

En respuesta a estos señalamientos, la FBI emitió un comunicado confirmando el incidente. «FBI está al tanto de actores maliciosos que están apuntando a la información del correo electrónico personal del director Patel, y hemos tomado todas las medidas necesarias para mitigar los posibles riesgos asociados con esta actividad», señaló la agencia.

La institución enfatizó que la información comprometida es de carácter «histórico y no involucra información gubernamental», buscando minimizar el impacto de la filtración. Aunque no se precisó la fecha exacta del ataque atribuido a Handala, informes de diciembre de 2024 ya indicaban que Patel había sido objetivo de un hackeo iraní antes de ser confirmado en su cargo.

Handala es conocido por ser un colectivo de hackers con orientación proiraní y propalestina. A principios de este mes, el grupo se atribuyó otra interrupción de sistemas en Stryker, una empresa de tecnología médica con sede en Michigan, justificando la acción como una represalia por presuntos ataques estadounidenses que habrían causado la muerte de estudiantes iraníes.