El pasado domingo, el público fue testigo de la primera edición del evento Ring Royale 2026, una iniciativa organizada por Poncho de Nigris, que puso frente a frente en el cuadrilátero al actor Alfredo Adame y a Carlos Trejo, autor del conocido libro “Cañitas”.
El esperado encuentro tuvo lugar en la Arena Monterrey y concluyó con la derrota de Trejo, conocido como el “Cazafantasmas”. Fue noqueado por el “Golden Boy” Alfredo Adame, quien le propinó un golpe que lo envió a la lona, resultando en la victoria para Adame tras el conteo del réferi.
Lo que sorprendió a muchos fue la reconciliación momentánea de los contendientes post-pelea. Ambos se abrazaron e incluso compartieron un beso en el ring, un gesto que rápidamente se viralizó en las redes sociales, sugiriendo el fin de una larga rivalidad.
Sin embargo, la aparente paz no duró mucho. Aunque Carlos Trejo inicialmente confirmó en sus redes que había terminado en buenos términos con Adame, en recientes entrevistas con medios de comunicación, expresó su profundo desacuerdo con el resultado del combate.
Trejo argumentó vehementemente que el golpe decisivo que lo llevó a la derrota fue ilegal y no fue sancionado por los jueces. «No le pueden dar el gane a alguien que hizo mal. Fue un golpe prohibido, el cual está prohibido en una pelea de box», afirmó, dejando clara su inconformidad.
El «Cazafantasmas» también reveló que planteó su protesta directamente a Poncho de Nigris, quien supuestamente le pidió “dejar las cosas así”. Trejo no se guardó su crítica hacia el organizador, calificando su actitud de «pendeja» por haber entregado un cinturón a alguien que, según él, no ganó de forma justa.
A pesar de la polémica, Trejo puntualizó que no le interesa ni el cinturón ni la opinión pública, pero insistió en que las imágenes del combate son una clara evidencia de la ilegalidad del golpe. Además, se defendió de quienes cuestionaban sus propios golpes, asegurando que estos sí eran técnicas válidas de boxeo.





