Los edulcorantes artificiales no calóricos son aditivos sintéticos ampliamente utilizados en bebidas y alimentos “light”, “zero” o “sin azúcar”. Sustancias como la sucralosa, el aspartame y la sacarina endulzan cientos de veces más que el azúcar, sin aportar calorías ni elevar la glucosa en sangre, lo que los hace populares entre quienes buscan controlar su peso o padecen diabetes.
Sin embargo, en México se ha observado un preocupante aumento en la incidencia de cáncer de colon, afectando particularmente a hombres de 30 a 59 años, una demografía más joven de lo que históricamente se registraba. Este fenómeno, sumado al hecho de que México es líder mundial en el consumo de refrescos, muchos de ellos endulzados con estos aditivos, llevó a la investigadora Sonia Léon Cabrera y su equipo de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala a indagar sobre su posible impacto.
La investigación se centró en los efectos del consumo de sucralosa durante la etapa perinatal (desde la semana 28 de gestación hasta el séptimo día de vida del bebé). Estudios previos habían mostrado que bebés de madres consumidoras de sucralosa durante el embarazo y lactancia producían más citocinas proinflamatorias y presentaban una microbiota del calostro modificada, lo que planteó la hipótesis de una posible predisposición al cáncer de colon en la edad adulta.
Incidencia de cáncer de colon y consumo en México
A nivel global, el cáncer de colon es el tercer tipo de cáncer más incidente y el segundo en mortalidad. En México, los datos del INEGI de 2025 revelan que fue el primer tipo de cáncer en incidencia para hombres entre 30 y 59 años. Aunque también hay un aumento en mujeres de la misma edad, en ellas lo preceden otros tipos como el de mama, cuello uterino y ovario, lo que subraya la particular vulnerabilidad de la población masculina joven.
Los límites de consumo seguro de sucralosa, como los 5 miligramos por kilogramo de peso corporal al día establecidos por la FDA de Estados Unidos (o 15 mg/kg por la EFSA europea), fueron fijados hace más de 25 años. Estos límites, que teóricamente permitirían a una persona de 70 kg consumir hasta 350 mg diarios, no consideran el consumo acumulado de múltiples productos, incluyendo jarabes para la tos, lo que puede exceder la ingesta segura.
Hallazgos clave de la investigación en modelos murinos
Para abordar la cuestión, los científicos de la UNAM realizaron experimentos con modelos murinos. Un grupo de ratonas recibió sucralosa durante la gestación o lactancia en concentraciones equivalentes a las de mujeres que consumen refrescos diariamente, mientras que otro grupo no. Los resultados fueron alarmantes: la descendencia de las madres expuestas a sucralosa mostró mayor peso y alteraciones metabólicas, además de perfiles inflamatorios anormales en el intestino, en comparación con el grupo control. Un perfil inflamatorio anormal incrementa la susceptibilidad a diversas enfermedades, incluido el cáncer.
En un segundo experimento crucial, los investigadores indujeron cáncer de colon en las crías. Aquellas cuyas madres habían consumido sucralosa durante el periodo perinatal desarrollaron significativamente más tumores que las del grupo control. Esto se atribuyó a que las células inmunitarias cercanas perdieron su capacidad y eficacia para controlar el desarrollo tumoral. Este hallazgo es contundente: la sucralosa no es inofensiva y puede aumentar la susceptibilidad a desarrollar cáncer de colon.
La investigadora Sonia León Cabrera enfatiza la importancia de estos resultados, advirtiendo que la sucralosa y otros edulcorantes no calóricos no deberían consumirse durante el embarazo y la lactancia. Actualmente, las etiquetas de productos con estos aditivos solo recomiendan evitar su consumo infantil. Sin embargo, dada la evidencia, la sugerencia debería extenderse a mujeres embarazadas y lactantes, ya que su consumo puede comprometer tanto los tejidos maternos como los del bebé en desarrollo o en proceso de lactancia.





